lunes, 3 de febrero de 2014

AHORA SON RECUERDOS

Alrededor de un año esperando para empaparnos de la identidad de Ghana. Lo que antes eran nervios por comenzar el viaje ahora vuelven a aparecer en forma de ansiedad, sintiendo que nos dejamos muchas cosas por vivir. Muchos lugares visitados, mucha gente que ya guardamos en el corazón y en nuestros mejores recuerdos, una cultura que merece la pena conocer, situaciones agradables y despedidas amargas, sonrisas y lágrimas. Lo mejor de todo es llorar riendo.


La última semana se nutre de nostalgia, nos alimentamos de recuerdos, todas las risas son causa de ellos, síntoma de alegría y de tristeza, por lo que hemos vivido y solo permanecerá en nuestros recuerdos, las risas no siempre son alegría. Sentadas frente al mar, la fuerza de las olas trae consigo un recorrido de lo que ahora es nuestro pasado en Ghana. Los pequeños, sus sonrisas y sus penetrantes miradas llenas de vida, la amabilidad y empatía de cada persona con la que nos hemos encontrado, el respeto a nuestras ideas, el cariño de nuestra familia ghanesa y las infinitas risas con nuestros amigos, la música y el ritmo africano, calor asfixiante en viajes interminables, comidas deliciosas y otras repetitivas, relajantes duchas bajo el atardecer, emociones ante los reencuentros, momentos memorables, las tablas de los somieres, abrazos familiares, personas peculiares, personas interesantes. Recuerdos.


Y todo esto gracias al continuo apoyo que hemos recibido también desde España, desde nuestra casa, de nuestros amigos. No basta con nuestra predisposición, tampoco con nuestra valentía, la decisión se completa con la motivación que todos nos habéis aportado.


Probablemente, todo esto lo hayamos afrontado con valentía, con mucha ilusión, con muchas ganas de aprender sin pensar en las dificultades. Muchos de vosotros pensareis que es por nuestra edad, por lo jóvenes que somos, que seguramente si hubiésemos sido más mayores o  más conscientes de los peligros que nos podíamos encontrar allí no hubiéramos comenzado esta aventura. Seguramente esto sea verdad, pero también nos ha servido para ser más valientes, para aprender a aprender, para comprender y apreciar los aspectos importantes de la vida, para valorar a las personas, su interior  muy  a pesar de su exterior.  Qué es lo bonito de la vida.



Ahora aquí, en nuestro verdadero hogar, sentimos vacío, un vacío que creemos que en un tiempo no va a ser posible llenar. A lo largo de los días, quizás de los meses, lo iremos llenando a medida que nos hagamos conscientes de todo lo que hemos vivido y sentido con cada uno de los recuerdos y aprendizajes que guardamos para nosotras. Porque ya solo nos quedan los recuerdos.


domingo, 5 de enero de 2014

Sentimos la cuenta atrás

La cuenta atrás ha empezado, queremos robar cada segundo del tiempo para hacerlo interminable. Nuestra vuelta significa dejar cosas atrás que no sabemos si nuestros ojos volverán a tener la oportunidad de ver, si nuestro corazón volverá a sentir la belleza de Ghana, si volveremos dejando aquí muchas cosas sin aprender o sin haber vivido. En el equipaje metemos muchas otras cosas.

Desequilibrio. Ante una situación inesperada, en un lugar distinto al acostumbrado, sentimos el desequilibrio al no encontrar el apoyo que siempre está a nuestro alcance y que hace que nos sintamos seguras. Necesitamos buscar soluciones, el apoyo en nuevas personas, otro lugar seguro al que acudir cuando creemos que la situación nos supera.

Una amistad se hace grande con el tiempo, pero el tiempo es relativo, depende de la calidad. La calidad te va diciendo el grado de confianza que puedes depositar en alguien, pueden haber sido meses o tan solo días, personas con las que vienes y personas a las que te llevas.

El desequilibrio, el tiempo, la calidad y la confianza es lo que caracteriza ahora nuestra relación. A la vuelta un nuevo desequilibrio con nuevos apoyos a nuestro alcance.



Cariño. El tiempo, en esto, también es relativo. Basta con unas horas para que alguien pase a ser especial, formando parte de tus mejores recuerdos, pintando una sonrisa cuando viajan a nuestra mente todos esos lugares, todas esas situaciones, todas esas personas, todos esos corazones que hacen de todo esto algo especial.

Muchas de estas personas forman parte de nuestra familia, otras de nuestros amigos más destacados, otras, tal vez, con el tiempo pasen al olvido, pero de todas ellas habremos exprimido toda su esencia, formando ahora esta parte de nosotras. Sin ninguna duda los pequeños nos aportan lo mejor de lo que nos llevamos.



Nostalgia. Siempre se echa de menos algo, en ocasiones cosas banales, en otras al círculo más cercano, lo que forma parte de nosotras, de nuestro día a día. La nostalgia depende del paso del tiempo y del grado de sentimiento. La comodidad, el cariño, la necesidad, la cercanía, el conocimiento hacen crecer la distancia, hacen crecer la nostalgia.

Sabemos que volveremos, sabemos que lo tendremos. ¿Todo seguirá como siempre? ¿Sabremos readaptarnos? ¿Sabremos expresar todo lo vivido? ¿Y lo sentido? Lo que sí sabemos es que la nostalgia volverá, se apoderará de nosotras aunque esta vez en sentido contrario, esta vez no sabemos si coincidiremos de nuevo, si las sensaciones se repetirán o si este sueño se volverá a cumplir.





Tolerancia. Pelo descubierto, pantalones cortos, caricias inoportunas, bombardeo de preguntas que no llevan a ninguna parte, calor asfixiante, exaltación de los sentimientos. Aspectos de los que todos pecamos, pero todos toleramos. Nos caracterizan a nosotras, les caracterizan a ellos, es la esencia de cada uno de nosotros, es lo bonito, lo que nos gusta, lo que nos une. Lo que vamos a echar de menos.

Nuestra cultura es diferente, nuestra manera de pensar tampoco coincide, tenemos ideales enfrentados, una escala de valores con distinta organización. A pesar de que todos estos factores, aun en la actualidad, son motivo de rechazo en nuestra sociedad, nosotras lo tomamos como ejemplo de aprendizaje, una apertura de pensamiento e ideas ante lo desconocido. A pesar de que todos estos factores, aun en la actualidad, son motivo de rechazo en nuestra sociedad, aquí nos sentimos aceptadas. Toleran que no cubramos nuestro pelo, que nuestras rodillas puedan verse, que indaguemos sobre sus ideales sin sentirse juzgados. Todo lo que para nosotros podría pasar desapercibido en muchas ocasiones no lo toleramos e incluso lo criticamos. Todo lo que para ellos podría tener importancia lo sobrellevan sin molestarse.

Nervios por lo nuevo, incertidumbre ante lo desconocido, miedo a la decepción. La intranquilidad que se siente al comenzar un nuevo camino en el que no sabemos los obstáculos que nos vamos a encontrar, si vamos a ser o no capaces de esquivarlos. Todo esto se disuelve con la experiencia, a medida que descubrimos la manera de hacer frente a cada situación.

Ahora nos sentimos tranquilas, ahora conocemos el ritmo de vida, los rincones y misterios de Ghana. Ahora que sabemos cómo sobrevivir y convivir aquí nos tenemos que volver. Esperamos dejarles lo mejor de nosotras.


sábado, 28 de diciembre de 2013

NUESTRO CORAZÓN EN ÁFRICA

Ya hemos vivido 47 días en Ghana, más de la mitad de nuestra estancia aquí. Nos sentimos parte de ella, creíamos que la conocíamos bien, que conocíamos muchas de sus cosas, pero ahora que hemos intimado conocemos muchos de sus secretos. Hay confianza, podemos contároslos. Aunque vayáis a conocer todo lo que sabemos de ella, si no la sentís, como nosotras, no vais a encontrar el sentido real de lo que ella guarda.
Todo son anécdotas. El juego de los niños con uno de nuestros relojes nos hizo empezar el viaje una hora antes de lo planeado, uno de los niños nos avisó de esto pero ya estaba todo preparado para comenzar la aventura. 4 horas de espera por el autobús averiado, aglomeración de gente, horas de pie en las que el único punto de apoyo era el viajero de al lado, un trayecto bastante intenso. Primera parada: Wa. El principal atractivo sus mezquitas. Lugar sagrado de los musulmanes que intentan proteger ante las curiosas miradas de los turistas. Tuvimos que pedir permiso solo por hacer una foto. A altas horas de la madrugada, esperando nuestro siguiente autobús, pudimos contemplar la humillación de un hombre por parte de un gran grupo de ciudadanos al que pegaban después de haberle desnudado de camino a la comisaría, captando la atención de los allí presentes. Más tarde supimos que ese hombre había cometido un delito, pudiéndose tratar de un intento de robo o violación.


Segunda parada: Weicheao. Nuestra intención era poder ver de cerca hipopótamos, lo único que conseguimos fue ver su mirada al nivel del agua. Aún así mereció la pena el agradable paseo en canoa por el Volta, frontera natural que comparten Ghana y Burkina Faso, donde el único visado necesario es pasar en canoa. Frontera agradable y relajante.


Tercera parada: Navrongo y Paga.  Nada más llegar. Barbra, una chica amable nos recibió en el lugar en el que íbamos a dormir y nos ofreció nuestro primer plato de comida local (arroz frito). Teníamos que coger fuerzas para enfrentarnos a los cocodrilos, animales que pensábamos eran agresivos y poco amigables. Nos sorprendimos al tener la oportunidad de hacernos fotos casi sentadas encima de ellos o cogiéndoles la cola. Su premio por la amabilidad ofrecida, un pobre pollo vivo. Después de visitar algunos de los rincones de estos lugares, invertimos el tiempo que nos quedaba en hablar con quien en principio pensábamos que iba a ser una persona más con la que coincidiríamos en nuestro viaje, pero resultó ser una gran amiga. Tan solo unas horas de nuestra atención y cariño bastaron para que nos pidiese que nos quedásemos con ella. Barbra ya tiene un sitio especial en nuestros mejores recuerdos.



Cuarta parada: Bolgatanga. Aquí pudimos darnos cuenta de la importancia de la religión. La mayoría de los comercios estaban cerrados, era domingo y todas las personas dedican el día entero a realizar actividades religiosas. Su vida gira en torno a la idea de Dios. Aquí nos dimos cuenta de que la forma de ser de las personas está condicionada por conseguir un fin último, ir al cielo después de morir. Quizá por esto, los ciudadanos de este país se caracterizan por su amabilidad y dedicación a ayudar a la gente que les rodea.


Quinta parada: Accra. Este lugar nos enseñó el arte de Ghana. La artesanía representa toda su belleza. Las manos son su mejor herramienta para ganarse la vida y para ofrecernos a los turistas objetos realmente bellos, en los que fijas la mirada y no puedes resistirte a poseerlos. Otro de sus artes, debido a esta atracción, es el  regateo. Ninguno de los precios iníciales es el real, aquí descubrimos que su valor es aproximadamente la mitad. Ya éramos expertas negociando, pedíamos el precio mínimo y si no aceptaban nos marchábamos sin ello. Si nos volvían a llamar sabíamos que era el  precio justo, si dejaban que nos fuésemos habíamos bajado demasiado el precio y sabíamos que el precio real era el último que ellos nos ofrecieron. Aquí no existieron robos. La amabilidad que antes os contábamos la sentimos gracias a los amigos de Shanni, un chico que conocimos un solo día en Larabanga y que nos ofreció la ayuda de éstos para seguir negociando, ayudándonos tanto como si les conociésemos de toda la vida sin pedir nada a cambio. James Town nos enseñó la otra cara de Ghana. Acercarnos al lugar de mayor atracción turística, el faro, significó perder el dinero que hasta ahora habíamos sido capaces de conservar en el mercado del arte. Un hombre con aspecto de desequilibrado y con un tono agresivo nos exigió que le diésemos algo de dinero solo por hacer una foto al faro, sin saber él que la habíamos hecho, sabía que éramos turistas y solo quería conseguir algo de dinero. A pesar de esto, aquí tenéis el resultado.



Sexta parada: Kumasi. De nuevo nos sorprendió la amabilidad de la gente. Unos chicos, cuyo destino era Tamale (una ciudad aún más alejada), a los que tan solo preguntamos cuanto duraba el viaje hasta Kumasi, se bajaron en nuestra parada para ayudarnos a encontrar un hotel accesible que se ajustara a nuestras necesidades. Todo unos caballeros. Kumasi reflejó la gran diferencia entre la pobreza y la riqueza. Toda la austeridad que habíamos visto hasta entonces se contrapuso con un nivel de riqueza material, que en España solo podemos encontrar en sitios muy concretos, a los que ni siquiera nosotros podemos acceder.


Séptima parada: Kintampó.  Mohamed, un ghanés más al que conocimos viendo las cataratas que caracterizan este lugar, se hizo especial en nuestro viaje por su simpatía y amabilidad y por la historia que guarda que no dudó en compartir con nosotras y en contestarnos a todas nuestras preguntas. Con 23 años abandonó su país para intentar conseguir una vida mejor en Italia. Una idea que a todos se nos pasa por la cabeza, y más ahora en la situación en la que nos encontramos en España,  con la diferencia de que su viaje no se caracterizó por las comodidades con las que nosotros podríamos viajar. Un viaje en patera de dos días de duración acompañado de otras 164 personas, sin poder moverse, comer, ni siquiera satisfacer sus necesidades básicas. A pesar de todas las circunstancias que rodean esta situación, entre ellas la posibilidad de no sobrevivir, no sitió miedo. Gracias a su fuerza ahora es feliz en Italia con su pequeña familia y su trabajo como chef. Mohamed no descarta la idea de volver a su país natal con su familia.


Llevábamos muchos días fuera de casa y no podíamos imaginar encontrarnos con alguien familiar, por lo que la sorpresa fue enorme al encontrarnos con Inusah, un chico que vive con nosotras en Larabanga. Entonces nos dimos cuenta cuánto echábamos de menos a nuestra familia ghanesa. Inusah nos acompañó en nuestro viaje hacía nuestra última parada, Tamale.
Por las fechas en las que nos encontrábamos, se acercaban noche buena y navidad, nos sentíamos nostálgicas al no poder estar cerca de los nuestros. La visita al mercado del arte nos dio la oportunidad de volver a encontrarnos con Shanni, un chico que conocimos en Larabanga solo durante unas horas y que en estos días se convirtió en un gran amigo. Durante estos días nos hizo sentirnos como en nuestra propia casa, presentándonos a sus amigos, algunos de ellos ahora también nuestros amigos. A pesar de que son musulmanes celebraron con nosotras la noche buena y la navidad. Aunque al principio pensábamos que iban a ser unos días difíciles han sido unas navidades inolvidables. De ellos aprendimos muchas cosas sobre su cultura y religión. Probamos su comida, comprendimos ciertos comportamientos que demuestran respeto, como comer con la mano derecha u ofrecer las cosas con esta misma mano, y nos explicaron algunas normas que han de seguir debido a su religión. Deben rezar cinco veces al día, limpiar todas las partes visibles de su cuerpo antes del rezo, las mujeres deben permanecer en la mezquita detrás de los hombres siendo estos su modelo a seguir y desde pequeñas deben cubrir su pelo con un pañuelo pues este es símbolo de sensualidad y solo puede ser visto por la persona con la que mantengan relaciones sexuales, en el caso de que su pelo lo vea otro hombre refleja infidelidad.



De vuelta a casa: Larabanga. Habíamos pasado los mejores días de nuestras vacaciones y nos surgían sentimientos contradictorios. No queríamos volver porque eso significa regresar a la rutina que a nadie le gusta, pero echábamos de menos a la gente que nos esperaba aquí. En cuanto llegamos al pueblo, sin ni siquiera bajar del autobús, nos pusimos muy contentas porque ya estábamos en casa, aún  más contentas nos pusimos cuando nos recibieron nuestros pequeños con besos y abrazos en la puerta del autobús. Nos habíamos echado mucho de menos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Husein Eboie, Husein Dauale, Husein Matuamu

La familia arropa. La familia protege. La familia ayuda. La familia apoya. En definitiva, la familia quiere. Cada familia es diferente en sentimientos y estructura, pero todas guardan un tesoro, algo que todos queremos tener. En este sentido somos afortunados.

No existe un modelo familiar único, existe una gran diversidad. Aquí en Ghana, concretamente en Larabanga, las familias nos recuerdan a la antigua estructura familiar de España. Es común encontrarnos con niños que tienen hasta 7 hermanos, aunque no todos de la misma madre, es probable que esto sea así porque al ser musulmanes sean polígamos.

Nuevo hogar, por lo tanto nueva familia. La familia con la que vivimos ahora la encabezan Husein, profesor del colegio en el que nosotras damos clase, y Belao, modista en sus ratos libres. Tienen 6 hijos, la mayor de todos ellos no la conocemos, está estudiando fuera. Awala, la siguiente de los hermanos, se encarga junto con Belao de las tareas domésticas, nada parecidas a las que nosotros estamos acostumbrados. Estas requieren mayor esfuerzo en su realización, lavar la ropa a mano, limpiar el suelo con cuatro palos de un arbusto agachadas constantemente o estar abanicando el carbón para que el fuego no se apague y puedan hacer la comida, tardando por ello mucho más tiempo. Alidu, Adam y Rayán son los tres siguientes. Ellos se encargan de la limpieza de los alrededores de la casa, de la compra, lavan su propia ropa y cuidan de su hermano más pequeño. Ibrahim, el pequeño de la casa, disfruta jugando con sus hermanos. No podemos olvidar a Inusah, vive con ellos y le consideran como uno más de la familia pero en realidad es un trabajador, ayuda en todas las tareas que realizan el resto de la familia.





No todos ellos son hijos biológicos, tan solo Adam e Ibrahim. El resto de niños son sus sobrinos que por diferentes circunstancias sus padres no pueden hacerse cargo de ellos y por ello el familiar más cercano que puede hacerse cargo de ellos les acogen.


Las obligaciones que los niños tienen aquí no se asemejan, en ningún caso, a las que pueden tener en nuestra sociedad en la actualidad. Quizás es por esto por lo que estos niños son mucho más responsables y autónomos que nosotros cuando teníamos su misma edad.

Aunque es difícil encontrar un grupo de personas que te hagan sentir como en casa, o sentir a otras personas como parte de tu familia, nosotras, aquí, ¡lo hemos conseguido!

La que ahora es nuestra nueva familia nos ha acogido dándonos un nombre en kamara (su idioma). Cada nombre en kamara tiene un significado diferente, que hace referencia a la personalidad de quien posee ese nombre. Eboie, Dauale, Matuamu son ahora nuestros nombres. Significan: quien me conoce sabe como soy y no me importa lo que opinen de mí los demás si no están en lo cierto, tengo buen carácter y acepto bien las bromas. ¿Sabríais decir a quién pertenece cada uno? Aunque llevamos aquí poco tiempo, han demostrado conocernos bastante bien sin que nosotras les hayamos contado nada que haga referencia a nuestra forma de ser.


Cada día el cariño que sentimos hacia ellos es un poco más grande.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Nuestro día a día

6:00 a.m. ya ha amanecido. Nuestros ojos tardan aproximadamente una hora más en ver la luz. Comienza nuestro día. Cada mañana es una incertidumbre, nunca sabemos que nos espera. Esperamos el desayuno mientras damos los buenos días a los niños que van llegando, el día comienza con sus sonrisas más sinceras.
9:00 a.m. empieza el cole. Los niños realizan la formación para dar comienzo a la mañana recitando frases del Corán y cantando el himno de Ghana. En clase les estamos esperando para empezar a aprender los unos de los otros, nosotras nos llevamos la mejor parte. Mientras intentamos enseñarles una simple suma o diferentes letras para que consigan leer y escribir, nosotras absorbemos su manera de ser felices.


El consenso de unas normas ha hecho que todos estos aprendizajes les interioricemos en un ambiente más agradable, dándonos confianza y seguridad en nuestra labor como maestras. El comportamiento que observamos al principio en el aula y que hemos subsanado con diferentes métodos, entre ellos las normas, nos ha hecho entender que puede deberse a la falta de interés que tienen los niños por el colegio, posiblemente ocasionada por la poca importancia que sus padres dan a la educación formal, preocupándose, en mayor medida, por el trabajo con el que se ganan la vida. La venta ambulante es uno de los principales trabajos a los que se dedican, es muy importante para poder realizar este oficio saber resolver operaciones matemáticas básicas. Por esto creemos que la educación es necesaria. Este desinterés también se ve reflejado en la inexistente relación de la familia con la escuela. Tal vez si esta existiese, la idea que los niños tienen sobre la educación sería completamente diferente. A pesar de esto, la educación no está totalmente infravalorada, los niños comprenden que es valioso aprender y muestran gran interés antes los nuevos aprendizajes.


12:00 a.m. la campana (una rueda de metal colgada de una rama la cual golpean con una vara) nos avisa del inicio del segundo recreo, momento del día que los niños aprovechan para comer. Su comida se basa en una pequeña bolsa de plástico (como las que utilizamos nosotros para comer gominolas) llena hasta la mitad con arroz, fufu, sardinas o tz. Con esta ración nosotros nos quedaríamos insatisfechos, sin embargo ellos aunque se queden con esta sensación no lo demuestran, comparten su ración entre dos o tres niños más. La importancia que ellos dan a los alimentos es completamente diferente a la nuestra. Quizás sea uno de nuestros aprendizajes más importantes. En nuestro día a día contamos en cada comida con tres platos diferentes y en algunas ocasiones nos quejamos de no tener lo que en ese momento nos apetece y en otras somos capaces incluso de tirar aquello que nos sobra. Aquí es todo lo contrario, únicamente hay un plato por cada comida y lo que sobra siempre se aprovecha para las próximas. ¡Deberíamos valorar lo que tenemos!


13:00 p.m. comienza el tiempo libre. Nosotras podemos descansar. Mientras que algunos niños ayudan a sus familias, en casa o el trabajo, otros pueden divertirse. Tal vez nuestra manera de ser felices, cuando somos niños, radica en conseguir el juguete más deseado y tenerlo solo para nosotros, mientras que aquí un simple coche realizado con un brick de zumo o una rueda con un palo les sirve para entretenerse durante horas, compartiendo un mismo juguete con sus compañeros de batalla. Y cuando somos menos niños también ocurre esto, intentamos tener los últimos artículos del mercado que únicamente nos distraerán hasta la salida del siguiente modelo. Nuestra sociedad contamina.


19:00 p.m. después de la cena amenizamos lo que queda de día con una buena charla y alguna que otra reflexión. Se llega la hora de dormir, ni el somier ni el colchón son el mejor producto que hemos probado pero lo preferimos si nos permite vivir todo lo que os estamos contando. Nuestros ojos se cierran. Buenas noches.





sábado, 30 de noviembre de 2013

Todo tiene un principio

El calor asfixiante nos avisa de que estamos pisando suelo africano. Nadie tiene prisa porque la vida pase rápido, tres horas en el control de pasaportes nos hizo comprender la inversión que hacen en el tiempo. Ghana no se caracteriza por las prisas y el agobio, sino por todo lo contrario. Aquí cada cosa lleva su tiempo. Nadie se extrañaba que nuestras maletas estuvieran esperándonos durante tanto tiempo, como aquí dicen “I´m coming” (Estoy yendo).

Desde un avión, con algún que otro lujo, en el que te puedes sentir muy segura hasta motos con remolques, conocidos como “carricoches”, con los que puedes volcar en la mínima curva. Desde autobuses con asientos tan cómodos como el sofá de tu propia casa hasta furgonetas con la misma función que un autobús, lo que aquí llaman “trotros”. Desde taxis que funcionan con su propio motor hasta otros que necesitan de nuestras manos para empujarlos y ayudarles a arrancar. A pesar de las peculiaridades que hacen único a cada uno de estos medios de transporte, todos tienen en común la rapidez con la que los “expertos” conductores de este país cogen cada curva de tierra y cantos, haciéndote sentir en cada momento la adrenalina que corre por tu cuerpo. El sentido principal que tienes que tener activo en estas carreteras es el oído, no intentes ver ninguna luz intermitente, los pitidos te avisan de que alguien te quiere adelantar y es la misma forma para pedir permiso si el que quieres adelantar eres tú. Soñar aquí no está permitido. Todos estos transportes son los que nos enseñan la cara y la cruz del país que nos permitirá vivir esta experiencia.

Durante todo este recorrido, nos ha acogido a las tres una cama por habitación, ¿quién nos iba a decir que dormir atravesadas (a la ancha) en una cama no era una buena forma para descansar? Baños sin agua corriente y otros en los que tres gotas de agua a temperatura ambiente hacían despejarnos para continuar el camino. Todos tenían en común el calor abrasador que el ventilador no podía aliviar.




La oscuridad de la noche y el cansancio no nos dejó ver lo que va a ser nuestro hogar en los próximos dos meses. El canto del gallo nos avisa de que ya podemos descubrir cada rincón de nuestra casa, nos da la bienvenida una pequeña tienda, la casa familiar y la cocina a mano izquierda; pequeñas cabañas de adobe recogen a turistas variopintos a la derecha; unos pasos hacia delante, por un caminito rodeado de plantas, se abre paso nuestra habitación, un espacio con tres camas y una estantería, todo lo demás lo ponemos nosotras! A 50 metros encontramos nuestro lugar preferido, el que nos  aporta la máxima alegría. Allí encontramos cada día las sonrisas más sinceras, los abrazos más deseados, las miradas más tiernas, nos esperan nuestros pequeños, siempre dispuestos a dar lo mejor de sí mismos y a sacar lo mejor de nosotras.

El cole lo forman dos edificios divididos en tres clases cada uno, una de las paredes hace a su vez la función de pizarra y el único mobiliario que podemos encontrar son algunos pupitres y no en todas las aulas. Nuestro edificio es el del fondo, nuestra clase “P1” (primero de primaria), 55 alumnos forman parte de esta y cualquier idea que podíamos tener de una clase habitual se esfumó el primer día de clase. Niños saltando por los pupitres, entrando y saliendo por las ventanas sin ningún pudor y quedándose dormidos en cuanto encuentran la postura perfecta, aquí parece ser que no hay normas. Pronto nos damos cuenta de que el material es escaso, apenas hay lápices para todos, las gomas y sacapuntas están ausentes. Cuando necesitan sacar punta se valen de sus propios dientes, de alguna cuchilla o rozándoles contra la pared, para borrar utilizan la saliva. A pesar de esto no tienen el mínimo cuidado con el material, lo primero que pensamos es que necesitan aprender a valorarlo.



El desgaste en el cole es muy grande, lo que nos ayuda a superarlo es el desayuno, la mejor comida del día. Té o café a elegir, pequeños bocadillos de tortilla francesa, mantequilla o crema de cacahuete y si es buen día algo de fruta. La comida se hace esperar en horas interminables, arroz, spaguetis o yam (tubérculo de patata), estas son las tres cosas que forman parte de nuestro variado menú, si tenemos un poco de suerte comemos un trocito de pollo o cabra. La cena es menos variada, suele ser yam con huevo o tortilla francesa, si nos dan a elegir la tortilla es nuestro punto fuerte! Los fines de semana procuramos amenizarlos con algo de comida española, ya hemos preparado paninis y huevos rellenos, ¡y este finde toca arroz a la cubana!

No os hemos contado que el mejor momento del día llega a las 17:30, antes de que anochezca, la ducha al aire libre nos libera del calor agobiante que caracteriza cada día y nos empapa de relajación y tranquilidad.







viernes, 22 de noviembre de 2013

EN SU PIEL



A miles de kilómetros mudamos de piel, diferentes sentimientos nos obligan a ponernos del otro lado, ese que tanto nos cuesta comprender. El color no marca la diferencia, sino una mirada, un roce inesperado, una sonrisa… Una sonrisa alivia. Un lenguaje universal con un solo significado, seguridad. Seguridad que, en muchas ocasiones, necesitamos para seguir avanzando hasta la meta dejando de lado los obstáculos, empapándonos de las emociones que nos empujan a llegar.



Sin el tejado de nuestra casa la lluvia moja. Existen muchas dificultades que escapaban de nuestra mente y aun no somos capaces de controlar. Todo lo que queremos expresar no es entendido por los demás, la vida está hecha de matices, esos que a veces a nosotros se nos escapan.


Un gran cúmulo de anécdotas que ya guardamos en nuestro interior, en un largo viaje de tan solo unas horas. Caminos interminables que han tocado fin. Recorrido construido de falsas esperanzas, aunque de todo se aprende, de fracasos materiales por conseguir un lugar donde dormir, aunque en cualquier sitio se descansa cuando se trata de una necesidad, horas perdidas esperando el transporte para avanzar hacia nuestra meta, vivir una experiencia que no es en vano, desconfianza ante los alimentos desconocidos que ahora son esperanzadores dentro de una monotonía alimenticia, amistades fugaces que nos prestaron su ayuda a cambio de una sonrisa, rostros nuevos que se han convertido en nuestra familia. Rostros conocidos que serenan nuestra ansiedad.



Desde entonces y hasta ahora, el sentimiento de incertidumbre se apodera de nosotras, nos enfrentamos a ellos con ganas de descubrir lo desconocido y que finalmente se convierta en nuestro día a día, pudiendo llegar a recordarlo como un cúmulo de experiencias nostálgicas.

A partir de ahora todo es nuevo, lo único conocido son sus alegres miradas, el entusiasmo que irradian al vernos aparecer, las ganas de conocernos e invertir su tiempo en nosotras. A cambio prometemos dar lo mejor de nosotras para lograr lo mejor de cada uno, ellos tienen el poder.




Cada día vamos aprendiendo lo necesario para conseguir esto, ya hemos visto que no es fácil y que existen muchos obstáculos que engendran dudas en nosotras sobre nuestras aptitudes como maestras. La lucha es dura pero con paciencia, interés y motivación tenemos la esperanza de conseguirlo.