Alrededor de un año esperando para empaparnos de la identidad
de Ghana. Lo que antes eran nervios por comenzar el viaje ahora vuelven a
aparecer en forma de ansiedad, sintiendo que nos dejamos muchas cosas por
vivir. Muchos lugares visitados, mucha gente que ya guardamos en el corazón y
en nuestros mejores recuerdos, una cultura que merece la pena conocer,
situaciones agradables y despedidas amargas, sonrisas y lágrimas. Lo mejor de
todo es llorar riendo.
La última semana se nutre de nostalgia, nos alimentamos de
recuerdos, todas las risas son causa de ellos, síntoma de alegría y de
tristeza, por lo que hemos vivido y solo permanecerá en nuestros recuerdos, las
risas no siempre son alegría. Sentadas frente al mar, la fuerza de las olas
trae consigo un recorrido de lo que ahora es nuestro pasado en Ghana. Los
pequeños, sus sonrisas y sus penetrantes miradas llenas de vida, la amabilidad
y empatía de cada persona con la que nos hemos encontrado, el respeto a
nuestras ideas, el cariño de nuestra familia ghanesa y las infinitas risas con
nuestros amigos, la música y el ritmo africano, calor asfixiante en viajes
interminables, comidas deliciosas y otras repetitivas, relajantes duchas bajo
el atardecer, emociones ante los reencuentros, momentos memorables, las tablas
de los somieres, abrazos familiares, personas peculiares, personas
interesantes. Recuerdos.
Y todo esto gracias al continuo apoyo que hemos recibido
también desde España, desde nuestra casa, de nuestros amigos. No basta con
nuestra predisposición, tampoco con nuestra valentía, la decisión se completa
con la motivación que todos nos habéis aportado.
Probablemente, todo esto lo hayamos afrontado con valentía,
con mucha ilusión, con muchas ganas de aprender sin pensar en las dificultades.
Muchos de vosotros pensareis que es por nuestra edad, por lo jóvenes que somos,
que seguramente si hubiésemos sido más mayores o más conscientes de los peligros que nos
podíamos encontrar allí no hubiéramos comenzado esta aventura. Seguramente esto
sea verdad, pero también nos ha servido para ser más valientes, para aprender a
aprender, para comprender y apreciar los aspectos importantes de la vida, para valorar
a las personas, su interior muy a pesar de su exterior. Qué es lo bonito de la vida.
Ahora aquí, en nuestro verdadero hogar, sentimos vacío, un vacío
que creemos que en un tiempo no va a ser posible llenar. A lo largo de los
días, quizás de los meses, lo iremos llenando a medida que nos hagamos
conscientes de todo lo que hemos vivido y sentido con cada uno de los recuerdos
y aprendizajes que guardamos para nosotras. Porque ya solo nos quedan los
recuerdos.


