La cuenta atrás ha empezado, queremos robar cada segundo del
tiempo para hacerlo interminable. Nuestra vuelta significa dejar cosas atrás
que no sabemos si nuestros ojos volverán a tener la oportunidad de ver, si
nuestro corazón volverá a sentir la belleza de Ghana, si volveremos dejando
aquí muchas cosas sin aprender o sin haber vivido. En el equipaje metemos
muchas otras cosas.
Desequilibrio. Ante una situación inesperada, en un lugar distinto al
acostumbrado, sentimos el desequilibrio al no encontrar el apoyo que siempre
está a nuestro alcance y que hace que nos sintamos seguras. Necesitamos buscar
soluciones, el apoyo en nuevas personas, otro lugar seguro al que acudir cuando
creemos que la situación nos supera.
Una amistad se hace grande con el tiempo, pero el tiempo es
relativo, depende de la calidad. La calidad te va diciendo el grado de
confianza que puedes depositar en alguien, pueden haber sido meses o tan solo
días, personas con las que vienes y personas a las que te llevas.
El desequilibrio, el tiempo, la calidad y la confianza es lo
que caracteriza ahora nuestra relación. A la vuelta un nuevo desequilibrio con
nuevos apoyos a nuestro alcance.
Cariño. El tiempo, en esto, también es relativo. Basta con unas horas
para que alguien pase a ser especial, formando parte de tus mejores recuerdos, pintando
una sonrisa cuando viajan a nuestra mente todos esos lugares, todas esas
situaciones, todas esas personas, todos esos corazones que hacen de todo esto
algo especial.
Muchas de estas personas forman parte de nuestra familia,
otras de nuestros amigos más destacados, otras, tal vez, con el tiempo pasen al
olvido, pero de todas ellas habremos exprimido toda su esencia, formando ahora
esta parte de nosotras. Sin ninguna duda los pequeños nos aportan lo mejor de
lo que nos llevamos.
Nostalgia. Siempre se echa de menos algo, en ocasiones cosas banales, en
otras al círculo más cercano, lo que forma parte de nosotras, de nuestro día a
día. La nostalgia depende del paso del tiempo y del grado de sentimiento. La
comodidad, el cariño, la necesidad, la cercanía, el conocimiento hacen crecer
la distancia, hacen crecer la nostalgia.
Sabemos que volveremos, sabemos que lo tendremos. ¿Todo
seguirá como siempre? ¿Sabremos readaptarnos? ¿Sabremos expresar todo lo
vivido? ¿Y lo sentido? Lo que sí sabemos es que la nostalgia volverá, se
apoderará de nosotras aunque esta vez en sentido contrario, esta vez no sabemos
si coincidiremos de nuevo, si las sensaciones se repetirán o si este sueño se
volverá a cumplir.
Tolerancia. Pelo descubierto, pantalones cortos, caricias inoportunas,
bombardeo de preguntas que no llevan a ninguna parte, calor asfixiante,
exaltación de los sentimientos. Aspectos de los que todos pecamos, pero todos
toleramos. Nos caracterizan a nosotras, les caracterizan a ellos, es la esencia
de cada uno de nosotros, es lo bonito, lo que nos gusta, lo que nos une. Lo que
vamos a echar de menos.
Nuestra cultura es diferente, nuestra manera de pensar
tampoco coincide, tenemos ideales enfrentados, una escala de valores con
distinta organización. A pesar de que todos estos factores, aun en la
actualidad, son motivo de rechazo en nuestra sociedad, nosotras lo tomamos como
ejemplo de aprendizaje, una apertura de pensamiento e ideas ante lo
desconocido. A pesar de que todos estos factores, aun en la actualidad, son
motivo de rechazo en nuestra sociedad, aquí nos sentimos aceptadas. Toleran que
no cubramos nuestro pelo, que nuestras rodillas puedan verse, que indaguemos
sobre sus ideales sin sentirse juzgados. Todo lo que para nosotros podría pasar
desapercibido en muchas ocasiones no lo toleramos e incluso lo criticamos. Todo
lo que para ellos podría tener importancia lo sobrellevan sin molestarse.
Nervios por lo nuevo, incertidumbre ante lo desconocido,
miedo a la decepción. La intranquilidad que se siente al comenzar un nuevo
camino en el que no sabemos los obstáculos que nos vamos a encontrar, si vamos
a ser o no capaces de esquivarlos. Todo esto se disuelve con la experiencia, a
medida que descubrimos la manera de hacer frente a cada situación.
Ahora nos sentimos tranquilas, ahora conocemos el ritmo
de vida, los rincones y misterios de Ghana. Ahora que sabemos cómo sobrevivir y
convivir aquí nos tenemos que volver. Esperamos dejarles lo mejor de nosotras.