domingo, 5 de enero de 2014

Sentimos la cuenta atrás

La cuenta atrás ha empezado, queremos robar cada segundo del tiempo para hacerlo interminable. Nuestra vuelta significa dejar cosas atrás que no sabemos si nuestros ojos volverán a tener la oportunidad de ver, si nuestro corazón volverá a sentir la belleza de Ghana, si volveremos dejando aquí muchas cosas sin aprender o sin haber vivido. En el equipaje metemos muchas otras cosas.

Desequilibrio. Ante una situación inesperada, en un lugar distinto al acostumbrado, sentimos el desequilibrio al no encontrar el apoyo que siempre está a nuestro alcance y que hace que nos sintamos seguras. Necesitamos buscar soluciones, el apoyo en nuevas personas, otro lugar seguro al que acudir cuando creemos que la situación nos supera.

Una amistad se hace grande con el tiempo, pero el tiempo es relativo, depende de la calidad. La calidad te va diciendo el grado de confianza que puedes depositar en alguien, pueden haber sido meses o tan solo días, personas con las que vienes y personas a las que te llevas.

El desequilibrio, el tiempo, la calidad y la confianza es lo que caracteriza ahora nuestra relación. A la vuelta un nuevo desequilibrio con nuevos apoyos a nuestro alcance.



Cariño. El tiempo, en esto, también es relativo. Basta con unas horas para que alguien pase a ser especial, formando parte de tus mejores recuerdos, pintando una sonrisa cuando viajan a nuestra mente todos esos lugares, todas esas situaciones, todas esas personas, todos esos corazones que hacen de todo esto algo especial.

Muchas de estas personas forman parte de nuestra familia, otras de nuestros amigos más destacados, otras, tal vez, con el tiempo pasen al olvido, pero de todas ellas habremos exprimido toda su esencia, formando ahora esta parte de nosotras. Sin ninguna duda los pequeños nos aportan lo mejor de lo que nos llevamos.



Nostalgia. Siempre se echa de menos algo, en ocasiones cosas banales, en otras al círculo más cercano, lo que forma parte de nosotras, de nuestro día a día. La nostalgia depende del paso del tiempo y del grado de sentimiento. La comodidad, el cariño, la necesidad, la cercanía, el conocimiento hacen crecer la distancia, hacen crecer la nostalgia.

Sabemos que volveremos, sabemos que lo tendremos. ¿Todo seguirá como siempre? ¿Sabremos readaptarnos? ¿Sabremos expresar todo lo vivido? ¿Y lo sentido? Lo que sí sabemos es que la nostalgia volverá, se apoderará de nosotras aunque esta vez en sentido contrario, esta vez no sabemos si coincidiremos de nuevo, si las sensaciones se repetirán o si este sueño se volverá a cumplir.





Tolerancia. Pelo descubierto, pantalones cortos, caricias inoportunas, bombardeo de preguntas que no llevan a ninguna parte, calor asfixiante, exaltación de los sentimientos. Aspectos de los que todos pecamos, pero todos toleramos. Nos caracterizan a nosotras, les caracterizan a ellos, es la esencia de cada uno de nosotros, es lo bonito, lo que nos gusta, lo que nos une. Lo que vamos a echar de menos.

Nuestra cultura es diferente, nuestra manera de pensar tampoco coincide, tenemos ideales enfrentados, una escala de valores con distinta organización. A pesar de que todos estos factores, aun en la actualidad, son motivo de rechazo en nuestra sociedad, nosotras lo tomamos como ejemplo de aprendizaje, una apertura de pensamiento e ideas ante lo desconocido. A pesar de que todos estos factores, aun en la actualidad, son motivo de rechazo en nuestra sociedad, aquí nos sentimos aceptadas. Toleran que no cubramos nuestro pelo, que nuestras rodillas puedan verse, que indaguemos sobre sus ideales sin sentirse juzgados. Todo lo que para nosotros podría pasar desapercibido en muchas ocasiones no lo toleramos e incluso lo criticamos. Todo lo que para ellos podría tener importancia lo sobrellevan sin molestarse.

Nervios por lo nuevo, incertidumbre ante lo desconocido, miedo a la decepción. La intranquilidad que se siente al comenzar un nuevo camino en el que no sabemos los obstáculos que nos vamos a encontrar, si vamos a ser o no capaces de esquivarlos. Todo esto se disuelve con la experiencia, a medida que descubrimos la manera de hacer frente a cada situación.

Ahora nos sentimos tranquilas, ahora conocemos el ritmo de vida, los rincones y misterios de Ghana. Ahora que sabemos cómo sobrevivir y convivir aquí nos tenemos que volver. Esperamos dejarles lo mejor de nosotras.